viernes, 11 de abril de 2014

Viernes sin fin

8:30:00 2
 Viernes sin fin

      Estaba en la cama descansando, después del día anterior en el hospital, quedé agotada, exhausta y con aún un poco de dolor de cabeza y estómago. Aún no lo sabemos muy bien qué me pasa. Pues bien, después de un rato descansando, me llama mi hermana por el teléfono:
-          ¿Sary?
-          ¿Qué haces llamándome? ¿No tienes clase?
-          No, ya no. Oye, ¿qué es eso de que Ana y Roni van a ir a verte esta tarde a visitarte?
Me quedé en shock. ¿Iba en serio? Es cierto que el otro día les dije a las dos que estaba en urgencias y que estaba esperando a ver que me decían y Roni me dijo que si no venía al instituto, que vendría a visitarme. ¡Claro! ¡Se me había olvidado haberla escrito diciéndola que ya había salido de urgencias! Era un tanto embarazoso. Cuando mi hermana llegó, le conté la situación y que ella les había dicho que yo estaba en casa. Y me contó un hecho que me pareció curioso: veréis, Roni me había invitado a ir a Córdoba en Semana Santa y había bromeado de que me iba a llevar a muchas fiestas, cuando Silvia reprendió que ella me podía llevar a Salamanca y que me iba a cuidar mejor que Roni. Mi hermana me dijo después que cuando Silvia se había ido, Roni fue hacia mi hermana y le dijo que era una broma, que sí que cuidaría de mí. Al final, llamé a Roni sobre las 2 y me dijo que tenía que hablar con Ana, para ver cuando quedaban.
Pasó un rato. Me llamó. Me dijo que a las 5 y cuarto estarían. Lo cierto es que agradecí mucho su visita. Lo de Silvia, si os digo la verdad, me mosqueó bastante. Ella no tenía derecho a decidir sobre mí. Solo porque lo dijo Roni, ya va ella y, por yo que sé, decide que me quiere invitar a ir a Salamanca. Y encima sin hablar conmigo. Aunque lo más seguro es que mis padres no me dejen ir. Lo que es una lástima. Me encantaría ir con Roni. Pero aún soy un poco pequeña… En fin, que me voy por las ramas. Lo que iba contando. A las 5 ya estaban en casa. Roni conoció a mi madre, que la parecía majísima (menos mal que no sabía aún que era mi novia), y pasó al cuarto de mi hermana. Me dio un abrazo bien fuerte. La verdad es que me enamoró verla. A ver, no soy superficial ni nada de eso. A mí Roni me gusta por su personalidad. Pero ese día, llevaba una sudadera y unos pantalones cortos con unas medias y se había maquillado (cosa que suele hacer con bastante frecuencia). Y, ¿para qué negarlo? Estaba guapísima. Aparte de que hacía dos días que no la había visto y había sobrevivido por Tuenti a través de nuestras conversaciones y sus preocupaciones por mí. Para mi sorpresa, mi hermana (que por cierto aún no os he dicho cómo se llama. Mi hermana se llama Lucía y es mayor que yo) empezó a hablar por Skype, después de que Roni contase algunos chistes y hubiéramos hecho una pequeña ronda de baile. Lucía habló con Laura (que es otra amiga que va en nuestro grupo. Es la mayor) de que iba a venir a visitarme. Así, que nada, después de una media hora o así, vino Laura y, seguidamente, Silvia. Cuando llegó ésta, todas mis amigas se dieron abrazos, pero Silvia no me lo dio a mí. Llevaba una botas con un poco de tacón, así que parecía un poco más alta de lo normal, que ya lo es de por sí. En un momento, les enseñé mi habitación a Ana y a Roni, que era la primera vez que estaban allí. En otro rato, Roni vino conmigo:
-          ¡Wow! Menudas vistas. En mi cuarto, no hay mucho que ver.
-          Sí, bueno. Es un paisaje bonito- la abracé por detrás. Ella se sujetó de mi abrazo- Estás muy guapa.
-          Gracias.
-          Perdona no habértelo dicho antes, tenía unas ganas de decírtelo….
Ella sonrió. Me encantó que lo hiciese, porque es lo único que quiero para ella. Después se dio media vuelta, nos fuimos un poco más cerca de mi mesa de escritorio y nos abrazamos. Duró mucho nuestro abrazo, lo estaba pasando genial porque estaba ella cuando de repente…. Entró Silvia. ¡Qué inoportuna! Nos separamos de inmediato.
-          Vale… No he visto nada- A mí me dio un poco de apuro. Roni se encogió de hombros y siguió admirando las vistas. Luego tuvimos que volver a la habitación, pero Silvia, en toda la tarde, no nos volvió a mirar de la misma manera. A ninguna de las dos, en realidad. Y mira que hubo bastantes buenos momentos, hubo un momento en el que las dos incluso, estaban un poco mal. Pero olvidamos ese detalle hasta que por fin, caída ya la tarde, tuvimos otro momento a solas, donde volvimos a hablar:
-          ¿Se lo has contado a alguien?
-          Bueno, mi hermana ha acabado por enterarse.
-          ¿Cómo ha ocurrido?
-          Bueno….
Flasback….
-          Oye, Sary, ¿cómo es que le contaste a estas que estabas en el hospital?
-          Pues nada, como era el canguro matemático para contarles que no iba…
-          Ah, es que hoy en el instituto ha ocurrido una cosa muy extraña.
Después de contarme lo de Amelia, me enfadé mucho y lo sentía mucho por Roni.
-          Sary, ¿pasa algo?
-          No, ¿qué va a pasar?
-          Que te conozco, puedes contármelo.
Me quedé pensando bastante. Todos habían empezado a verme un poco más soñadora, pero ninguno habría imaginado que estaba saliendo con Roni. Le conté que había contado a Roni que me gustaba Silvia, que ésta se había sorprendido bastante y que ya sospechaba algo. En fin le conté todo lo que había pasado hasta el momento. La parte del beso fue la que más me costó contarle. Al principio, Lucía dijo algo sobre un trío amoroso, yo me quedé con cara de ¿qué me estás contando? Y que ahora salía con Roni….
Fin del flashback

-          ¿Tú se lo has contado a alguien?
-          Sí. a mi hermano. Tú cuando quieras contárselo a alguien, ya sea a tus padres o a tus amigas… da igual. No importa lo que tardes.
-          Está bien.
Fuimos a dar otra vuelta, nos quedamos en una rampa, nos tumbamos. Mirábamos un chándal tendido. Nos acurrucamos un poquito más y seguimos observando al son de la música de Roni. De rato en rato la miraba. Ella me observaba de reojo.
-          ¿Qué sientes ahora?- la pregunté.
-          Calma y tranquilidad.
Silencio. Música de fondo. La toqué la mejilla. Ella sonrió. Seguimos con los ojos en el cielo. La besé la mejilla. Miré atrás. Tenía unas ganas de volver a besarla, pero estas estaban en las escaleras y no podían vernos. La miré. Me observó. Volvió a sonreír. Notó que yo empezaba a sentir frío. Se quitó su chaqueta. Me tapó con ella. Las dos cerramos los ojos…
-¡Eh, chicas!
Era mi hermana. Silvia y ella nos miraban. Tardé en quitarme la chaqueta que Roni me había dejado, pero se la devolví. Seguimos andando. Estas se fueron. Caminamos juntas, sin darnos de la mano.  La quité el móvil.
-          Sary, devuélveme el móvil.
-          No….
-          Sary… Pero bueno…- la devolví el móvil con gesto divertido- así está mejor. A los adultos hay que respetarles
-          Tienes dos años más que yo.
-          Ya lo sé.
-          Como eres…- y nos reímos.
Después, charlamos en el garaje. En un momento, la expresé que tenía miedo de fastidiarlo todo, pero ella me dijo que no lo iba a hacer.
-          ¿No te cansarás sabiendo que no lo voy a contar durante meses?
-          No,  ya sabes que te dejaré tu tiempo. De verdad, Sary, no te preocupes.  Estoy acostumbrada a estas cosas.
Nos estuvimos contándonos nuestras experiencias. Dijo que ella era muy protectora y que no aguantaba que la gente se metiese con sus seres queridos. Yo no quería que tuviese peleas por mí. Después de una llamada de mi hermana, salimos del escondite. Pero enseguida volvimos a estar solas, lo justo para volver a darnos otro abrazo cariñoso. Yo cuando quiero, soy muy mimosa y muy cariñosa. Bueno, para que engañar, la mayor parte del tiempo. Solo que no siempre lo demuestro. Me lo pasé genial con ella. Aunque al final, mis padres averiguaron nuestra relación y aunque, la aceptaron, sé que les va a costar un poco. En el fondo. Pero es como todo. Las cosas, si son poco a poco, mejor.


            Os deseo felicidad y cariño a todos :)

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martes, 8 de abril de 2014

Amor con los días

9:59:00 2

      Amor con los días


La amo. La quiero. En los pocos días que llevamos como pareja, me has hecho volar con tus cartas. Es la flor que necesitaba. No os lo he contado. En clase, cuando nadie miraba, pusimos nuestras mochilas en la mesa y me entregó una flor con una carta. La flor era roja y olía muy bien. También había un pequeño corazón, que directamente, puse en el estuche. Así que cada vez que cojo el estuche, me ilusiono. Bueno, aparte de que Roni está a mi lado. La espera en el hospital se hace intensa, dolorosa. Pero el hecho de pensar en ella  se me hace más fácil sobrellevarlo. Me hace sonreír. Jamás pensé que me iba a pasar algo así. Tenga lo que tenga, quiero que no olvide que la quiero  y que si fuera por mí, le escribiría todos los mensajes del mundo. Realmente, no pensaba que fuese así. Pero es muy tierna. Me hace muy feliz. Bien. A gusto. No sé donde llegará nuestra relación. Tengo miedo de que pase algo, de que no la pueda volver a ver. Amo sus ojos, su pelo, sus labios en los míos, su carisma, sus guiños, sus flores… Nunca me había sentido como cuando estoy cerca de Roni. Es un amor. Ella me comprende. Me entiende. Me ayuda. Ella me levanta. Ella me mueve. Abrazos, amor, deseos… Sólo me falta decir que la quiero. Muchísimo. Y sí, yo también estoy loca. Loca de amor. Estamos saliendo juntas. No me puedo creer todo este amor, cariño y afecto que siente por mí. Su amor me da fuerzas para seguir. Quiero quedar todos los días que puedo. Sé que no nos vamos a hacer dependientes una de la otra, porque ambas somos chicas fuertes e independientes. Siento su dolor pasado. De verdad que quiero hacerla muy feliz y quiero que sonría, con todas las letras, a ser posible. Quiero viajar con Roni a cualquier parte, a cualquier lugar.
Estoy esperando en la consulta. Me aburro un montón. Tengo unas ganas de llamarla y oír su voz…. Así las horas no serían tan eternas y no lo pasaría tan mal. El dolor sería menor y mis ganas de felicidad, mayor. La echo de menos. Necesito una foto de ella. Hoy me ha llamado princesa. Eso me agrada. Igual que su flor roja, sus notas y el pequeño corazón.

Mañana no voy al instituto. Lo he pasado mal, pero finalmente he salido. Por fin. A las doce de la noche. Ya no puedo llamarla. Ya estará durmiendo. No la voy a molestar…


Hoy he soñado con ella. Estábamos cogidas de la mano y que caminábamos juntas. Ahora me encuentro mucho mejor. Me encantar leer su carta y oler la flor que me regaló. Porque yo también pienso en Roni….

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