miércoles, 18 de mayo de 2016

Tristeza :(

13:22:00 0
Hola, mis queridos lectores. Aquí vuestra bloguera Sary os tiene que hablar de un desazón de amor. Pensaba que todo estaba solucionado, que volveríamos a ser amigas. Pero, ¡qué estúpida de mí! ¡Siempre me engañan! Resultó que quería volver conmigo. Me imagino que a estas alturas ya sabréis de quién estoy hablando: Roni. Apareció de nuevo. Después de tanto tiempo, después de decirme: Voy a darla una oportunidad. Seamos amigas.Después de tantas súplicas por parte de ella queriendo volver a ser amigas.Finalmente ya la había perdonado y las heridas se habían cicatrizado, pero ayer fue la gota que colmó el vaso. Ella quería volver conmigo y yo estaba de piedra. ¿Tenía que darla una oportunidad después de tanto tiempo? Sé que algunos me dirán que sí, que todos merecemos una segunda oportunidad y puede que tengan razón, pero lo hecho hecho está. No podía seguir así. A pesar de todas las cosas buenas que ha hecho por mí, tantos besos, caricias y cartas amorosas, la he dejado. Y puede ser que quizá todavía en un rinconcito de mi corazón ella estuviera, pero ahora por muy egoísta que resulte, necesito tiempo para mí. Todavía no estoy preparada para tener una relación. Lo que necesito ahora es tranquilidad y buenos alimentos. Salir con mis amigos y disfrutar de la vida. Ahora, mis queridos lectores, me siento la persona más horrible y culpable de todo el planeta y escribiendo por lo menos sale lo que no quiero decir. ¿Podré volver a ser feliz? ¿Podré volver a tener pareja? Sé que son preguntas estúpidas, pero a día de hoy y con los ánimos por los suelos, tengo que decir que estoy triste. Que mi corazón ha vuelto a resquebrajarse y me va a costar salir de este estado. Pero por otra parte, al ser una chica negativa un tanto optimista (lo que resulta bastante ilógico), algo me dice con todas sus fuerzas sacadas de alguna parte que siga adelante, que nada está perdido y que lo que tenga que ser, será. No es coincidencia el que yo decidiera que no quería nada con Roni y aunque ahora (de nuevo) me toque sufrir, sé que no estoy sola. Sé que mis padres y mi hermana están de mi parte y mis amigos.No sé si lo que he hecho está bien, yo ahora os puedo decir que no lo puedo ver de ningún sentido.
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viernes, 14 de agosto de 2015

Mis queridos delirios llegan de nuevo....

9:48:00 0
¡Hola, mis queridos bloguer@s! ¿Qué tal las vacaciones? Espero que muy bien. Como véis aquí estoy yo. Os pido disculpas por la falta de entradas pero he pensado en tantas cosas que necesitaba un tiempo para mí misma. Pero ahora he decidido volcarme un poco en el blog. Esta vez os traigo la primera parte de mi historia Simeado:
Pero antes, la razón de mi inexistencia en blogger, ha sido por nada más y nada menos que por pensar. Y a veces pensar demasiado puede llegar a doler. Por eso ahora vamos a relajarnos de esta manera:


                                                              -    SIN PENSAR   –



Miro como las pequeñas olas se van meciendo con el océano. Estoy en la playa, mirando como la arena se me mete entre los pies. Corriendo. Llorando. Riendo. Saltando. Brincando. Ella está a mi lado. Quién diría que el amor lo podría todo. Pues sí, es verdad, puede eso y mucho más. Con mis brillantes alas, vuelo a ver que alcanza mi vista. Porque no me vale solo con el mar y la arena. No. Quiero ver que hay más allá. Que tesoros se encuentran ocultos. Que aventuras tenemos que buscar, que obstáculos tenemos que superar. Ella me mira desde la lejanía. La mando un beso con la mano y dibujo un corazón. La música empieza a sonar y desde el cielo puedo cantar, imaginar una guitarra y cantar alto y fuerte.
- ¡Estás loca! Quien quiera que te vea…
- Ya me estás viendo tú… Venga, prueba, es divertido….
Ella niega con la cabeza, risueña. 
- No me gustan las alturas. Y lo sabes- dice poniendo la misma pose que en un anuncio.
- A mí tampoco. Y aquí me ves. Sin pensar.
Ella abre los ojos. Me mira. Sonríe. La sonrío cómplice. La invito a que abra sus alas y venga conmigo. Porque vaya donde vaya, ella formará parte de mi corazón. Y de mis locuras. Sobre todo de mis locuras. Ella mira a un lado y a otro. No ve a nadie. Alza sus alas y baila conmigo. Nos reímos juntas y vamos al infinito (que sinceramente, no creo que sea posible, pero que al fin y al cabo es nuestro infinito). Ella me abraza y me toca el pelo. Entonces nos ponemos a perseguirnos, a jugar al pilla- pilla, a comportarnos como niñas de 4 años o peor. Sinceramente espero que nadie nos esté viendo. Aunque sinceramente no nos importa. Nos alejamos de ese inmenso mar y exploramos parques, tiendas, la ciudad entera… Nos comportamos como si fuéramos extranjeras, nos hacemos fotos, casi como si nunca fuéramos a volver y necesitásemos un recuerdo, una prueba, de que hemos estado allí. Quizá una sincera despedida o una calurosa bienvenida. Ir preguntado a la gente por donde quedan las calles, algunos quedándose como alucinados o con algún comentario de “A  mí ya me has preguntado”. No nos molestamos en preguntar el nombre, la dirección ni su teléfono, porque solo tenemos ganas de explorar, visitar, hacernos miles de fotos (y de selfies, también). Hacer algún que otro reto de ir abrazando a la gente y gritarlo a vozarrón. Recordar cada uno de sus movimientos, rememorar como me movía torpe para decir con cara de niña buena:
- Hola, ¿me das un abrazo? Así, sin pensar.
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