sábado, 19 de abril de 2014

Día dedicado :)

¡Hola, bloguer@s! Quiero dedicar esta entrada a una persona muy especial en su cumpleaños.

No todo en la vida es lo que parece. A veces tenemos que buscar nuestra verdad. Y para eso tenemos que recorrer un largo camino. Ese camino está lleno de obstáculos, de confusiones, con temores y afrentas… pero lo hacemos frente. Y esto no es posible sin la ayuda de personas que te ayudan a conseguirlo. Tememos decir o escribir lo que sentimos porque pensamos que a lo mejor no es tan bueno como parece. Pero luego resulta que haces las cosas mejor de lo que parece. Y vas cogiendo carrerilla, tu autoestima sube…
            Elisa subió la montaña algo apurada, como si tuviese prisa. Allí es donde había quedado. Ella no sabía si lo que estaba encontrando se hallaba allí o solo la habían mandado para dar un paseo. Pero ya estaba llegando y no iba a dar marcha atrás. Ella estaba asustada, porque pensaba en todo lo que le diría la gente si seguía el camino. Si no encontraba nada, todos se burlarían de ella. La criticarían. Y a Elisa eso no le gustaba. Pero por otra parte, siempre había personas que la resguardaban y que siempre la apoyaban. Cuando subió a la cima, encontró una caja de madera. Ella no la subestimó, sino que la cogió, porque al fin y al cabo, ella había venido con la idea de que no conseguiría nada. Ella abrió la caja un poco melancólica. Era un pergamino. Estaba en blanco. Solo una nota:
           
“PARA ENCONTRAR LA PLUMA Y ESCRIBIR
            UNA IDEA TENDRÁS QUE SENTIR”

Ella rió. Había llegado a ese sitio para pensar y escribir. Lo encontraba algo absurdo. Ella pensó en toda la gente a su alrededor que la había apoyado y que siempre la sonreían. Cerró fuerte los ojos, se vio inmersa en su propio cuento de aventuras. Estaba volando. Y todos sus sueños se hacían realidad. Sobrevolaba las montañas con la ayuda de un dragón, bastante parecido al de la historia interminable y sonreía a la multitud que se iba aproximando, asombrados de tanta sorpresa. Ella no quería volver a abrir sus ojos, porque ese era el mejor mundo que había tenido, sin embargo el dragón aterrizó y ella inmediatamente tuvo que actuar. Al abrirlos, el amanecer se había empezado a poner; ella seguía allí, con la caja, el pergamino y la pluma en mano. Empezó a escribir:
            “Quiero seguir en mi mundo de aventuras. Lugar en el que yo pueda ser quien yo quiera. Quiero volar a cualquier parte del mundo, libre, sin apuros, sin preocupaciones. Sé que ese mundo no está tan lejos como la gente cree ni tan cerca como te imaginas….”
            Divisó a lo lejos a una chica que llegaba al, igual que ella, con fatiga y esperanza. La chica se acercó a Elisa y, al ver lo escrito, la sonrío:
-          Llevo meses intentando encontrar la forma de abrir la caja y nunca la he encontrado, pero tú sí-
-          Bueno, no estaba cerrada con llave…
-          No es por eso, es porque has imaginado lo que tú querías sin temor a lo que piensen. Yo también querría un mundo así- la chica se sentó en el suelo, sacó su libreta y su bolígrafo y garabateó letras.
-          No te conozco mucho, pero te diría que nunca te rindas, porque al igual que tú, yo llegué aquí, sin saber nada, pero a medida que transcurre el tiempo vas acostumbrándote a ello y consigues salir de tus miedos. Que nadie te diga no.
-          Gracias. Nunca lo olvidaré.
Ambas se dieron un abrazo y de ellas nació una pequeña amistad que las llevó a historias de aventuras donde ellas eran las protagonistas.
                                               Fin

Quiero dedicar este pequeño relato a Alexa. Hoy es su cumpleaños y espero que se lo esté pasando genial. Gracias por tus comentarios. Tienes mucho talento para escribir. Sigue así :) Besos y... ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! Sé muy feliz!! :) Espero que te haya gustado mi sorpresa :)


miércoles, 16 de abril de 2014

Tú y yo

Tú y yo (1ª PARTE)

Los siguientes días fueron algo revolucionarios a la par que mágicos e inusuales. En primer lugar, fui al médico y me dijo que me tenía que hacer una prueba. Me ha quitado la lactosa, porque sospechan que puede ser una intolerancia. Cuando estaba esperando, me dio por escribir a Roni. Siempre que estoy así, me da por escribirla. Es mi inspiración. Llegué en el recreo. A la primera que vi fui a ella. Lo primero que hicimos fue darnos un gran abrazo. Iba junto a Ana. Me preguntaron que qué tal estaba; les dije que bien. Les pregunté por el examen de matemáticas. Las dos no me dieron muy buenas vibraciones. Entramos en la biblioteca. Hice los deberes de educación física, que no sé por qué se me habían olvidado hacerlos. Natalia (una compañera de instituto que a veces nos acompañaba en los recreos) me preguntó que tal estaba y se puso a hojear nuestros estuches. La dije que parase. Roni la paró. Seguimos haciendo lo nuestro cuando de repente…
-          Oye, Sary, ¿a ti te gustan los chicos?- me quise morir. Me quedé bloqueada. Pensé: ‘Estoy pillada’. Iba a decirla que sí, cuando Roni se me adelantó:
-          Pues claro, si quieres le gustan los perros…
-          Bueno, es que como nunca la oigo hablar de chicos…
-          Eso no tiene nada que ver. De verdad, que cosas tienes Natalia- la dije yo.
En la hora de tutoría, nos dieron una charla sobre el Bachillerato. Silvia no habló con ninguna de nosotras. Ana y Roni me explicaron que tampoco las habían hablado. Eso me mosqueó, pero no dijo nada. La profesora que nos estaba dando la charla nos trataba como si no entendiésemos las cosas y a algunos los confundía. Desgraciadamente, puede que para el próximo año, me toque como profe de mates.
Por la tarde en teatro, todas trajimos nuestra correspondiente ropa. Me puse la chaqueta de ejecutiva para el inicio. Me miré en el espejo del baño. Roni y yo estábamos solas. Estaba realmente guapa. Y ella también.
-          Me veo bien- me acerqué un poco a ella. Me cogió de la mano y tiró de mí suavemente para darnos un abrazo. Muy dulce, como todos. Después, ella, gentilmente, me acompañó a clase. Durante nuestro trayecto, me armé de valor y la cogí de la mano, cosa que ella me correspondió. Seguimos hablando hasta que llegamos y acordamos que luego nos volveríamos a hablar.
-          Bueno, hasta luego- la di un abrazo más corto, la di dos besos en la mejilla, nos miramos y… me puse roja. Ella se rió.
-          Nos vemos- ella se dio la vuelta. La vi marcharse. Me dieron ganas de decirla algo más. Durante mi clase, estuve pensando en ella y atendiendo al mismo tiempo.

Intenté pasar las horas escuchando al profesor, porque así las horas se pasarían volando y volvería a estar con ella. Y así fue. Salí contentísima, miré el reloj. La vi.
-          Pensaba que llegaría tarde. Ya casi no me acuerdo de dónde era- la sonreí.
-          No pasa nada. Suele pasar. De hecho, has llegado pronto.
-          Si…. ¿Qué te parece si damos un pequeño paseo?
-          Okey- nos volvimos a dar de la mano. Me fije que llevaba una pequeña mochila. En medio del camino, sacó lo que llevaba de ella y de repente me acordé que me había contado por la mañana que me iba a regalar algo, pero que no me lo había podido dar porque era bastante vistoso. Y tanto que lo era: ¡era un corazón en el que ponía: I LOVE YOU!

Era precioso. La verdad no me lo esperaba. Justo cuando íbamos a llegar  a la parada donde ella me había besado, vimos a Víctor (es un amigo de Roni). Quitamos la mano rápidamente y le saludamos. Pero no le bastó solo con saludarnos, sino que aparte de hablar un buen rato con nosotras, dijo después:
-          Bueno, pues voy con vosotras a dar un paseo, que me vendrá bien
-          Pero, ¿no tienes que irte a alguna parte?- le espeté yo.
-          No,  necesito despejarme un poco- pasamos el paso de cebra, miré a Roni. Ella me miró de igual forma.
-          Espera aquí un momento, Sary- alejó a Víctor y obviamente, como había pensado, le contó lo nuestro. Me importó poco, porque ya sé que Víctor va a guardar el secreto. Pero lo que dijo después me quedó un poco…. No sé explicar el sentimiento.
-          Dale duro…- ella le echó hacia delante,  pero todos nos reímos. Seguimos andando y de repente…. Sonó mi móvil
-          A ver quién es ahora…- ¡Mi padre! ¡Uf! No nos dejan estar solas. Tuvimos que correr un poco porque estaba esperando. Yo le dije a Roni que se tranquilizase, que mi padre era bueno, pero a la hora de presentarla, dijo hola y alguna que otra sonrisilla. La pregunté si al final iba a ir al cine con mi hermana y conmigo. Acordamos hablarlo otro día. No habló demasiado. Me despedí de ella. Estaba tan feliz. 

Al día siguiente, fue un día bastante duro. Sobre todo porque Silvia no estaba por la labor de hablar. Ni siquiera en la parada. A ninguna de nosotras. Eso me irritó bastante. No era para que empezase a hacer tonterías. Seguía enfadada por yo que sé. Estaba harta ya de ella. Cuando no conseguía lo que quería, ya se ponía como las niñas chicas. Si ella estaba enfadada yo no pensaba solucionarlo. Quizá cuando estuviese más tranquila. Pero la cosa se agravó más durante el recreo. Silvia no quería hablar conmigo y es que el problema es que lo había pagado con todas y eso sí que no lo soportaba. ¿Qué culpa tenía Ana o Roni? ¡Ninguna! Esa era una de las razones por la que estaba enfadada con ella. Pues bien, en el recreo estaba hablando con Marta (que es otra de nuestro grupo y que, por cierto, habían estado cotilleado mucho sobre mí), y me enfrenté a ella. Ana y Roni me seguían. Llegó un momento en el que ya no aguantaba más y solté todo lo que tenía atrapado en mi mente. Me temblaban la voz y las rodillas. Marta quería meterse de por medio, pero Roni se lo impidió. Al final, Silvia y yo nos dimos la vuelta; ella, con Marta; yo, con Ana y Roni. Estaba hasta las narices. Ellas me relajaron. Roni fue quien me sujetó un poco. Tampoco es que fuera a pegar a Silvia. No me gusta pegar a la gente. Fuimos a comprar gominolas y durante el trayecto y las bromas de Ana y Roni, se me pasó el enfado. Al final pudimos hablar bien con Silvia y quedamos en buenos términos. Fuimos de excursión y salimos todo el 4º ESO. Mientras la señora iba hablando sobre arte, no me aguanté las ganas y leí la carta que Roni me había entregado. Todo lo que leí era tan precioso, tan embelesador, tan romántico. La vi en una esquina, viendo uno de los cuadros. La miré. Me entraron unas enormes ganas de besarla, pero no podía, porque todos estaban mirando y se habrían dado cuenta. Después. Roni estuvo un poco a su bola y me preocupé un poco por ella, pero ella me aseguró que estaba bien. Al final con Silvia no hemos acabado de congeniar. Nos hemos pedido perdón, pero aún nos falta algo para volver a ser lo que éramos. Por la tarde, Roni estuvo ensayando y ya caída la noche, estuve hablando con ella por Tuenti. Se me había ocurrido que como al día próximo no tendríamos a primera hora, ir a desayunar juntas. Fue gracioso porque a ella se le había ocurrido lo mismo. Es como si nuestras mentes conectaran. O simple coincidencia del amor. Me preguntó por la carta que ella me había escrito y la dije que me había encantado. Después me comentó que se lo había contado a su madre y que cuando quisiera Roni me presentaba a ella. Después la seguí diciendo que era una chica estupenda, ella me rebatió que era discutible, pero la volví a replicar diciéndola que para mí sí lo era. Entonces, Roni me dijo lo que deseaba escuchar y que hizo que mi corazón latiera a mil por hora:
                                “¿Te he dicho alguna vez que te quiero?”
Nos escribimos cuanto nos queríamos y la pregunté por el teatro. Ella me dijo que la compañera ya lo había hecho mejor y la aseguré que ella habría estado increíble. Entonces, y de la nada, apareció otra de sus frases enternecedoras:
            “Me estoy muriendo por darte un beso, te lo juro”
Es un encanto y un amor. La respondí que yo había pensado besarla cuando había leído su carta y la expresé que me encantaba mirarla y que me hacía muy feliz. Estoy esperando a que llegue mañana.

¡Por fin! Ya es miércoles. Me preparé para ir con Roni. Al final, fui en el bus del instituto. Me saludó en cuanto llegué. Cuando ya no había nadie más, caminamos hacia una cafetería. Nos quedamos un rato viendo la tele hasta que ella se fue un momento al baño, momento donde aproveché para sacar mis pequeños regalos para ella. Saqué un osito de peluche y un colgante. En cuanto llegó, su mirada fue un poco de extrañeza. Me miró. De todas maneras, me había visto un poco.
-          Esto estaba cuando yo llegué- la dije. Ella me sonrió.
-          Ya, claro- abrió el pequeño estuche que encerraba el colgante dorado. Le encantó. Se lo puso.
-          No me conjunta mucho, pero me da igual- me sonrió. La di el osito. Ella lo cogió con cariño y lo abrazó- ya sé con quién voy a dormir esta noche….
Reí por lo bajinis. Salimos. Caminamos bastante. Estuvimos hablando un poco sobre nuestra infancia. Nos tumbamos en la hierba. Me quedé mirándola, mientras ella ponía la música. No sé por qué ni cuándo salió la conversación, pero le confesé que una vez me había enamorado de mi profesor de baile durante tres años, ella me dijo que se había enamorado de su profesora de educación física. Cuando le conté el final de mi profesor de baile, se sorprendió. Pero bueno, lo importante es que ahora él es muy feliz. Tenía unas ganas irremediables de besar los labios de Roni. Pero algo en mí me decía que no. Pero otra parte me decía: Adelante, tú puedes. Pero al final, nada. Bueno, tampoco lo lamento, porque tuvimos un día genial. Lo malo es que cuanto nos dimos cuenta de la hora que era, tuvimos que aligerar el paso, porque llegábamos tarde a teatro. Sé que hablo mucho de teatro, pero era muy importante hacer bien esta obra. Total, que íbamos a bajar por una bajada un poco costosa para mí. A mí al principio me daba un poco de miedo, Roni intentó ayudarme, diciéndome que me tranquilizase y que ella me cogía, pero no tuve otra que… Caerme. No me dolió mucho, la verdad. Después de eso, me volví a levantar y Roni y yo nos fuimos, no sin antes habernos reído un poco de mi caída. Después de ese día, estuvimos ensayando hasta decir basta. Volvimos a hablar en Tuenti sobre lo que hoy había pasado. Al día siguiente, volvimos a quedar, pero esta vez solo a dar una vuelta y a charlar y el viernes, fue el día cúspide. No digo que los demás días no lo fuesen, porque haga lo que haga con Roni voy a ser muy feliz. Pero ese día hicimos algo que llevábamos esperando algunos días atrás…

      ¿Qué os ha parecido? ¿Queréis saber lo que pasó después? No tendréis que esperar mucho para la segunda parte :)


viernes, 11 de abril de 2014

Viernes sin fin

 Viernes sin fin

      Estaba en la cama descansando, después del día anterior en el hospital, quedé agotada, exhausta y con aún un poco de dolor de cabeza y estómago. Aún no lo sabemos muy bien qué me pasa. Pues bien, después de un rato descansando, me llama mi hermana por el teléfono:
-          ¿Sary?
-          ¿Qué haces llamándome? ¿No tienes clase?
-          No, ya no. Oye, ¿qué es eso de que Ana y Roni van a ir a verte esta tarde a visitarte?
Me quedé en shock. ¿Iba en serio? Es cierto que el otro día les dije a las dos que estaba en urgencias y que estaba esperando a ver que me decían y Roni me dijo que si no venía al instituto, que vendría a visitarme. ¡Claro! ¡Se me había olvidado haberla escrito diciéndola que ya había salido de urgencias! Era un tanto embarazoso. Cuando mi hermana llegó, le conté la situación y que ella les había dicho que yo estaba en casa. Y me contó un hecho que me pareció curioso: veréis, Roni me había invitado a ir a Córdoba en Semana Santa y había bromeado de que me iba a llevar a muchas fiestas, cuando Silvia reprendió que ella me podía llevar a Salamanca y que me iba a cuidar mejor que Roni. Mi hermana me dijo después que cuando Silvia se había ido, Roni fue hacia mi hermana y le dijo que era una broma, que sí que cuidaría de mí. Al final, llamé a Roni sobre las 2 y me dijo que tenía que hablar con Ana, para ver cuando quedaban.
Pasó un rato. Me llamó. Me dijo que a las 5 y cuarto estarían. Lo cierto es que agradecí mucho su visita. Lo de Silvia, si os digo la verdad, me mosqueó bastante. Ella no tenía derecho a decidir sobre mí. Solo porque lo dijo Roni, ya va ella y, por yo que sé, decide que me quiere invitar a ir a Salamanca. Y encima sin hablar conmigo. Aunque lo más seguro es que mis padres no me dejen ir. Lo que es una lástima. Me encantaría ir con Roni. Pero aún soy un poco pequeña… En fin, que me voy por las ramas. Lo que iba contando. A las 5 ya estaban en casa. Roni conoció a mi madre, que la parecía majísima (menos mal que no sabía aún que era mi novia), y pasó al cuarto de mi hermana. Me dio un abrazo bien fuerte. La verdad es que me enamoró verla. A ver, no soy superficial ni nada de eso. A mí Roni me gusta por su personalidad. Pero ese día, llevaba una sudadera y unos pantalones cortos con unas medias y se había maquillado (cosa que suele hacer con bastante frecuencia). Y, ¿para qué negarlo? Estaba guapísima. Aparte de que hacía dos días que no la había visto y había sobrevivido por Tuenti a través de nuestras conversaciones y sus preocupaciones por mí. Para mi sorpresa, mi hermana (que por cierto aún no os he dicho cómo se llama. Mi hermana se llama Lucía y es mayor que yo) empezó a hablar por Skype, después de que Roni contase algunos chistes y hubiéramos hecho una pequeña ronda de baile. Lucía habló con Laura (que es otra amiga que va en nuestro grupo. Es la mayor) de que iba a venir a visitarme. Así, que nada, después de una media hora o así, vino Laura y, seguidamente, Silvia. Cuando llegó ésta, todas mis amigas se dieron abrazos, pero Silvia no me lo dio a mí. Llevaba una botas con un poco de tacón, así que parecía un poco más alta de lo normal, que ya lo es de por sí. En un momento, les enseñé mi habitación a Ana y a Roni, que era la primera vez que estaban allí. En otro rato, Roni vino conmigo:
-          ¡Wow! Menudas vistas. En mi cuarto, no hay mucho que ver.
-          Sí, bueno. Es un paisaje bonito- la abracé por detrás. Ella se sujetó de mi abrazo- Estás muy guapa.
-          Gracias.
-          Perdona no habértelo dicho antes, tenía unas ganas de decírtelo….
Ella sonrió. Me encantó que lo hiciese, porque es lo único que quiero para ella. Después se dio media vuelta, nos fuimos un poco más cerca de mi mesa de escritorio y nos abrazamos. Duró mucho nuestro abrazo, lo estaba pasando genial porque estaba ella cuando de repente…. Entró Silvia. ¡Qué inoportuna! Nos separamos de inmediato.
-          Vale… No he visto nada- A mí me dio un poco de apuro. Roni se encogió de hombros y siguió admirando las vistas. Luego tuvimos que volver a la habitación, pero Silvia, en toda la tarde, no nos volvió a mirar de la misma manera. A ninguna de las dos, en realidad. Y mira que hubo bastantes buenos momentos, hubo un momento en el que las dos incluso, estaban un poco mal. Pero olvidamos ese detalle hasta que por fin, caída ya la tarde, tuvimos otro momento a solas, donde volvimos a hablar:
-          ¿Se lo has contado a alguien?
-          Bueno, mi hermana ha acabado por enterarse.
-          ¿Cómo ha ocurrido?
-          Bueno….
Flasback….
-          Oye, Sary, ¿cómo es que le contaste a estas que estabas en el hospital?
-          Pues nada, como era el canguro matemático para contarles que no iba…
-          Ah, es que hoy en el instituto ha ocurrido una cosa muy extraña.
Después de contarme lo de Amelia, me enfadé mucho y lo sentía mucho por Roni.
-          Sary, ¿pasa algo?
-          No, ¿qué va a pasar?
-          Que te conozco, puedes contármelo.
Me quedé pensando bastante. Todos habían empezado a verme un poco más soñadora, pero ninguno habría imaginado que estaba saliendo con Roni. Le conté que había contado a Roni que me gustaba Silvia, que ésta se había sorprendido bastante y que ya sospechaba algo. En fin le conté todo lo que había pasado hasta el momento. La parte del beso fue la que más me costó contarle. Al principio, Lucía dijo algo sobre un trío amoroso, yo me quedé con cara de ¿qué me estás contando? Y que ahora salía con Roni….
Fin del flashback

-          ¿Tú se lo has contado a alguien?
-          Sí. a mi hermano. Tú cuando quieras contárselo a alguien, ya sea a tus padres o a tus amigas… da igual. No importa lo que tardes.
-          Está bien.
Fuimos a dar otra vuelta, nos quedamos en una rampa, nos tumbamos. Mirábamos un chándal tendido. Nos acurrucamos un poquito más y seguimos observando al son de la música de Roni. De rato en rato la miraba. Ella me observaba de reojo.
-          ¿Qué sientes ahora?- la pregunté.
-          Calma y tranquilidad.
Silencio. Música de fondo. La toqué la mejilla. Ella sonrió. Seguimos con los ojos en el cielo. La besé la mejilla. Miré atrás. Tenía unas ganas de volver a besarla, pero estas estaban en las escaleras y no podían vernos. La miré. Me observó. Volvió a sonreír. Notó que yo empezaba a sentir frío. Se quitó su chaqueta. Me tapó con ella. Las dos cerramos los ojos…
-¡Eh, chicas!
Era mi hermana. Silvia y ella nos miraban. Tardé en quitarme la chaqueta que Roni me había dejado, pero se la devolví. Seguimos andando. Estas se fueron. Caminamos juntas, sin darnos de la mano.  La quité el móvil.
-          Sary, devuélveme el móvil.
-          No….
-          Sary… Pero bueno…- la devolví el móvil con gesto divertido- así está mejor. A los adultos hay que respetarles
-          Tienes dos años más que yo.
-          Ya lo sé.
-          Como eres…- y nos reímos.
Después, charlamos en el garaje. En un momento, la expresé que tenía miedo de fastidiarlo todo, pero ella me dijo que no lo iba a hacer.
-          ¿No te cansarás sabiendo que no lo voy a contar durante meses?
-          No,  ya sabes que te dejaré tu tiempo. De verdad, Sary, no te preocupes.  Estoy acostumbrada a estas cosas.
Nos estuvimos contándonos nuestras experiencias. Dijo que ella era muy protectora y que no aguantaba que la gente se metiese con sus seres queridos. Yo no quería que tuviese peleas por mí. Después de una llamada de mi hermana, salimos del escondite. Pero enseguida volvimos a estar solas, lo justo para volver a darnos otro abrazo cariñoso. Yo cuando quiero, soy muy mimosa y muy cariñosa. Bueno, para que engañar, la mayor parte del tiempo. Solo que no siempre lo demuestro. Me lo pasé genial con ella. Aunque al final, mis padres averiguaron nuestra relación y aunque, la aceptaron, sé que les va a costar un poco. En el fondo. Pero es como todo. Las cosas, si son poco a poco, mejor.


            Os deseo felicidad y cariño a todos :)

martes, 8 de abril de 2014

Amor con los días


      Amor con los días


La amo. La quiero. En los pocos días que llevamos como pareja, me has hecho volar con tus cartas. Es la flor que necesitaba. No os lo he contado. En clase, cuando nadie miraba, pusimos nuestras mochilas en la mesa y me entregó una flor con una carta. La flor era roja y olía muy bien. También había un pequeño corazón, que directamente, puse en el estuche. Así que cada vez que cojo el estuche, me ilusiono. Bueno, aparte de que Roni está a mi lado. La espera en el hospital se hace intensa, dolorosa. Pero el hecho de pensar en ella  se me hace más fácil sobrellevarlo. Me hace sonreír. Jamás pensé que me iba a pasar algo así. Tenga lo que tenga, quiero que no olvide que la quiero  y que si fuera por mí, le escribiría todos los mensajes del mundo. Realmente, no pensaba que fuese así. Pero es muy tierna. Me hace muy feliz. Bien. A gusto. No sé donde llegará nuestra relación. Tengo miedo de que pase algo, de que no la pueda volver a ver. Amo sus ojos, su pelo, sus labios en los míos, su carisma, sus guiños, sus flores… Nunca me había sentido como cuando estoy cerca de Roni. Es un amor. Ella me comprende. Me entiende. Me ayuda. Ella me levanta. Ella me mueve. Abrazos, amor, deseos… Sólo me falta decir que la quiero. Muchísimo. Y sí, yo también estoy loca. Loca de amor. Estamos saliendo juntas. No me puedo creer todo este amor, cariño y afecto que siente por mí. Su amor me da fuerzas para seguir. Quiero quedar todos los días que puedo. Sé que no nos vamos a hacer dependientes una de la otra, porque ambas somos chicas fuertes e independientes. Siento su dolor pasado. De verdad que quiero hacerla muy feliz y quiero que sonría, con todas las letras, a ser posible. Quiero viajar con Roni a cualquier parte, a cualquier lugar.
Estoy esperando en la consulta. Me aburro un montón. Tengo unas ganas de llamarla y oír su voz…. Así las horas no serían tan eternas y no lo pasaría tan mal. El dolor sería menor y mis ganas de felicidad, mayor. La echo de menos. Necesito una foto de ella. Hoy me ha llamado princesa. Eso me agrada. Igual que su flor roja, sus notas y el pequeño corazón.

Mañana no voy al instituto. Lo he pasado mal, pero finalmente he salido. Por fin. A las doce de la noche. Ya no puedo llamarla. Ya estará durmiendo. No la voy a molestar…


Hoy he soñado con ella. Estábamos cogidas de la mano y que caminábamos juntas. Ahora me encuentro mucho mejor. Me encantar leer su carta y oler la flor que me regaló. Porque yo también pienso en Roni….

lunes, 7 de abril de 2014

Segundo día con RONI

 Segundo día con Roni

Hoy me he levantado con ganas de vomitar y dolor de cabeza, y aunque me hubiera gustado ir a clase para ir a ver a Roni, no me han dejado. Por una parte mejor, porque el dolor de cabeza me ha aumentado. Por el otro lado, mal, porque quería verla. Decirla que acepto y que lo de ayer fue increíble. Incluso la hubiera dado un beso, si estuviésemos juntas. Porque es muy peligroso que los del instituto lo sepan. Lo comprendo. Es que lo de ayer fue tan sumamente… mágico. Ella me apoyó, me acarició, me hizo reír y se ofreció a hacer de mi pareja para olvidarme de Silvia. Ella y yo juntamos nuestras manos, las cuales encajaban perfectamente y nos miramos. Y que me besase. Eso me sorprendió, pero me gustó. Mucho. Hoy en Tuenti, hemos estado hablando y me ha dicho que lo de ayer lo hizo de verdad y me ha invitado a un montón de sitios. Lo cierto es que Roni me gusta un poco. La miro en Matemáticas. La tengo aprecio. Adoro su mirada intensa, sus manos apretadas… Lo vamos a intentar. He visto que es muy cariñosa y algo protectora conmigo,  se esfuerza mucho conmigo, pero tengo miedo de que al final sufra o que acabe pensando que ella es un simple juego, pero eso no es verdad. Es una persona muy especial (con sus defectos, pero también con sus virtudes). En cuanto a nuestra relación en el instituto, no haremos muestras de amor  ya que si nos pillase alguien, lo pasaríamos mal. Pero quizá más adelante…


Realmente no sé lo que pasará. No quiero perderla si al final decidimos dejarla. Porque aprendo mucho con ella. Me ha cambiado. Es muy agradable hablar con ella. Su carisma es impresionante y sus formas de respuestas, coquetas. Pero sé que hace un mes o así, pasó por una ruptura, no solo sentimental sino también de amigos. . no quiero que siga sufriendo. Quiero hacerla feliz. Si no es con viajes, pues con amor, risas, carantoñas, confianza, comprensión… Porque aparte de que seamos algo así como novias, somos amigas. Y nos apoyamos. No tenemos que preguntar cuando ni donde, porque a veces las palabras sobran. Y aparece el silencio. El mejor silencio que pueda aparecer. Ese momento en el que las miradas chocan. Conectan. Empiezan los abrazos. Un beso. Entrecruzada de manos. Beso. Mirada intensa. Beso final. Sonrisa asegurada. Yo lo único que quiero es que Roni no se sienta incómoda conmigo. Yo no la voy a obligar a nada. Después de todo lo que me ha apoyado. Después de haber estado conmigo.No la pienso dejar. La quiero mucho...