miércoles, 16 de abril de 2014

Tú y yo

Tú y yo (1ª PARTE)

Los siguientes días fueron algo revolucionarios a la par que mágicos e inusuales. En primer lugar, fui al médico y me dijo que me tenía que hacer una prueba. Me ha quitado la lactosa, porque sospechan que puede ser una intolerancia. Cuando estaba esperando, me dio por escribir a Roni. Siempre que estoy así, me da por escribirla. Es mi inspiración. Llegué en el recreo. A la primera que vi fui a ella. Lo primero que hicimos fue darnos un gran abrazo. Iba junto a Ana. Me preguntaron que qué tal estaba; les dije que bien. Les pregunté por el examen de matemáticas. Las dos no me dieron muy buenas vibraciones. Entramos en la biblioteca. Hice los deberes de educación física, que no sé por qué se me habían olvidado hacerlos. Natalia (una compañera de instituto que a veces nos acompañaba en los recreos) me preguntó que tal estaba y se puso a hojear nuestros estuches. La dije que parase. Roni la paró. Seguimos haciendo lo nuestro cuando de repente…
-          Oye, Sary, ¿a ti te gustan los chicos?- me quise morir. Me quedé bloqueada. Pensé: ‘Estoy pillada’. Iba a decirla que sí, cuando Roni se me adelantó:
-          Pues claro, si quieres le gustan los perros…
-          Bueno, es que como nunca la oigo hablar de chicos…
-          Eso no tiene nada que ver. De verdad, que cosas tienes Natalia- la dije yo.
En la hora de tutoría, nos dieron una charla sobre el Bachillerato. Silvia no habló con ninguna de nosotras. Ana y Roni me explicaron que tampoco las habían hablado. Eso me mosqueó, pero no dijo nada. La profesora que nos estaba dando la charla nos trataba como si no entendiésemos las cosas y a algunos los confundía. Desgraciadamente, puede que para el próximo año, me toque como profe de mates.
Por la tarde en teatro, todas trajimos nuestra correspondiente ropa. Me puse la chaqueta de ejecutiva para el inicio. Me miré en el espejo del baño. Roni y yo estábamos solas. Estaba realmente guapa. Y ella también.
-          Me veo bien- me acerqué un poco a ella. Me cogió de la mano y tiró de mí suavemente para darnos un abrazo. Muy dulce, como todos. Después, ella, gentilmente, me acompañó a clase. Durante nuestro trayecto, me armé de valor y la cogí de la mano, cosa que ella me correspondió. Seguimos hablando hasta que llegamos y acordamos que luego nos volveríamos a hablar.
-          Bueno, hasta luego- la di un abrazo más corto, la di dos besos en la mejilla, nos miramos y… me puse roja. Ella se rió.
-          Nos vemos- ella se dio la vuelta. La vi marcharse. Me dieron ganas de decirla algo más. Durante mi clase, estuve pensando en ella y atendiendo al mismo tiempo.

Intenté pasar las horas escuchando al profesor, porque así las horas se pasarían volando y volvería a estar con ella. Y así fue. Salí contentísima, miré el reloj. La vi.
-          Pensaba que llegaría tarde. Ya casi no me acuerdo de dónde era- la sonreí.
-          No pasa nada. Suele pasar. De hecho, has llegado pronto.
-          Si…. ¿Qué te parece si damos un pequeño paseo?
-          Okey- nos volvimos a dar de la mano. Me fije que llevaba una pequeña mochila. En medio del camino, sacó lo que llevaba de ella y de repente me acordé que me había contado por la mañana que me iba a regalar algo, pero que no me lo había podido dar porque era bastante vistoso. Y tanto que lo era: ¡era un corazón en el que ponía: I LOVE YOU!

Era precioso. La verdad no me lo esperaba. Justo cuando íbamos a llegar  a la parada donde ella me había besado, vimos a Víctor (es un amigo de Roni). Quitamos la mano rápidamente y le saludamos. Pero no le bastó solo con saludarnos, sino que aparte de hablar un buen rato con nosotras, dijo después:
-          Bueno, pues voy con vosotras a dar un paseo, que me vendrá bien
-          Pero, ¿no tienes que irte a alguna parte?- le espeté yo.
-          No,  necesito despejarme un poco- pasamos el paso de cebra, miré a Roni. Ella me miró de igual forma.
-          Espera aquí un momento, Sary- alejó a Víctor y obviamente, como había pensado, le contó lo nuestro. Me importó poco, porque ya sé que Víctor va a guardar el secreto. Pero lo que dijo después me quedó un poco…. No sé explicar el sentimiento.
-          Dale duro…- ella le echó hacia delante,  pero todos nos reímos. Seguimos andando y de repente…. Sonó mi móvil
-          A ver quién es ahora…- ¡Mi padre! ¡Uf! No nos dejan estar solas. Tuvimos que correr un poco porque estaba esperando. Yo le dije a Roni que se tranquilizase, que mi padre era bueno, pero a la hora de presentarla, dijo hola y alguna que otra sonrisilla. La pregunté si al final iba a ir al cine con mi hermana y conmigo. Acordamos hablarlo otro día. No habló demasiado. Me despedí de ella. Estaba tan feliz. 

Al día siguiente, fue un día bastante duro. Sobre todo porque Silvia no estaba por la labor de hablar. Ni siquiera en la parada. A ninguna de nosotras. Eso me irritó bastante. No era para que empezase a hacer tonterías. Seguía enfadada por yo que sé. Estaba harta ya de ella. Cuando no conseguía lo que quería, ya se ponía como las niñas chicas. Si ella estaba enfadada yo no pensaba solucionarlo. Quizá cuando estuviese más tranquila. Pero la cosa se agravó más durante el recreo. Silvia no quería hablar conmigo y es que el problema es que lo había pagado con todas y eso sí que no lo soportaba. ¿Qué culpa tenía Ana o Roni? ¡Ninguna! Esa era una de las razones por la que estaba enfadada con ella. Pues bien, en el recreo estaba hablando con Marta (que es otra de nuestro grupo y que, por cierto, habían estado cotilleado mucho sobre mí), y me enfrenté a ella. Ana y Roni me seguían. Llegó un momento en el que ya no aguantaba más y solté todo lo que tenía atrapado en mi mente. Me temblaban la voz y las rodillas. Marta quería meterse de por medio, pero Roni se lo impidió. Al final, Silvia y yo nos dimos la vuelta; ella, con Marta; yo, con Ana y Roni. Estaba hasta las narices. Ellas me relajaron. Roni fue quien me sujetó un poco. Tampoco es que fuera a pegar a Silvia. No me gusta pegar a la gente. Fuimos a comprar gominolas y durante el trayecto y las bromas de Ana y Roni, se me pasó el enfado. Al final pudimos hablar bien con Silvia y quedamos en buenos términos. Fuimos de excursión y salimos todo el 4º ESO. Mientras la señora iba hablando sobre arte, no me aguanté las ganas y leí la carta que Roni me había entregado. Todo lo que leí era tan precioso, tan embelesador, tan romántico. La vi en una esquina, viendo uno de los cuadros. La miré. Me entraron unas enormes ganas de besarla, pero no podía, porque todos estaban mirando y se habrían dado cuenta. Después. Roni estuvo un poco a su bola y me preocupé un poco por ella, pero ella me aseguró que estaba bien. Al final con Silvia no hemos acabado de congeniar. Nos hemos pedido perdón, pero aún nos falta algo para volver a ser lo que éramos. Por la tarde, Roni estuvo ensayando y ya caída la noche, estuve hablando con ella por Tuenti. Se me había ocurrido que como al día próximo no tendríamos a primera hora, ir a desayunar juntas. Fue gracioso porque a ella se le había ocurrido lo mismo. Es como si nuestras mentes conectaran. O simple coincidencia del amor. Me preguntó por la carta que ella me había escrito y la dije que me había encantado. Después me comentó que se lo había contado a su madre y que cuando quisiera Roni me presentaba a ella. Después la seguí diciendo que era una chica estupenda, ella me rebatió que era discutible, pero la volví a replicar diciéndola que para mí sí lo era. Entonces, Roni me dijo lo que deseaba escuchar y que hizo que mi corazón latiera a mil por hora:
                                “¿Te he dicho alguna vez que te quiero?”
Nos escribimos cuanto nos queríamos y la pregunté por el teatro. Ella me dijo que la compañera ya lo había hecho mejor y la aseguré que ella habría estado increíble. Entonces, y de la nada, apareció otra de sus frases enternecedoras:
            “Me estoy muriendo por darte un beso, te lo juro”
Es un encanto y un amor. La respondí que yo había pensado besarla cuando había leído su carta y la expresé que me encantaba mirarla y que me hacía muy feliz. Estoy esperando a que llegue mañana.

¡Por fin! Ya es miércoles. Me preparé para ir con Roni. Al final, fui en el bus del instituto. Me saludó en cuanto llegué. Cuando ya no había nadie más, caminamos hacia una cafetería. Nos quedamos un rato viendo la tele hasta que ella se fue un momento al baño, momento donde aproveché para sacar mis pequeños regalos para ella. Saqué un osito de peluche y un colgante. En cuanto llegó, su mirada fue un poco de extrañeza. Me miró. De todas maneras, me había visto un poco.
-          Esto estaba cuando yo llegué- la dije. Ella me sonrió.
-          Ya, claro- abrió el pequeño estuche que encerraba el colgante dorado. Le encantó. Se lo puso.
-          No me conjunta mucho, pero me da igual- me sonrió. La di el osito. Ella lo cogió con cariño y lo abrazó- ya sé con quién voy a dormir esta noche….
Reí por lo bajinis. Salimos. Caminamos bastante. Estuvimos hablando un poco sobre nuestra infancia. Nos tumbamos en la hierba. Me quedé mirándola, mientras ella ponía la música. No sé por qué ni cuándo salió la conversación, pero le confesé que una vez me había enamorado de mi profesor de baile durante tres años, ella me dijo que se había enamorado de su profesora de educación física. Cuando le conté el final de mi profesor de baile, se sorprendió. Pero bueno, lo importante es que ahora él es muy feliz. Tenía unas ganas irremediables de besar los labios de Roni. Pero algo en mí me decía que no. Pero otra parte me decía: Adelante, tú puedes. Pero al final, nada. Bueno, tampoco lo lamento, porque tuvimos un día genial. Lo malo es que cuanto nos dimos cuenta de la hora que era, tuvimos que aligerar el paso, porque llegábamos tarde a teatro. Sé que hablo mucho de teatro, pero era muy importante hacer bien esta obra. Total, que íbamos a bajar por una bajada un poco costosa para mí. A mí al principio me daba un poco de miedo, Roni intentó ayudarme, diciéndome que me tranquilizase y que ella me cogía, pero no tuve otra que… Caerme. No me dolió mucho, la verdad. Después de eso, me volví a levantar y Roni y yo nos fuimos, no sin antes habernos reído un poco de mi caída. Después de ese día, estuvimos ensayando hasta decir basta. Volvimos a hablar en Tuenti sobre lo que hoy había pasado. Al día siguiente, volvimos a quedar, pero esta vez solo a dar una vuelta y a charlar y el viernes, fue el día cúspide. No digo que los demás días no lo fuesen, porque haga lo que haga con Roni voy a ser muy feliz. Pero ese día hicimos algo que llevábamos esperando algunos días atrás…

      ¿Qué os ha parecido? ¿Queréis saber lo que pasó después? No tendréis que esperar mucho para la segunda parte :)


1 comentario:

  1. Oh!!! ¡¡¡Que intriga!! Espero con ansia la segunda parte.
    Me ha encantado la entrada!!!
    Es de lo mas maravillosa!!
    Como tu divina :)
    Nos leemos preciosa
    Alexa

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